Paris

Griego antiguo Πάρις
Equivalente romano Alejandro
Padre Príamo
Madre Hécuba
Tipo Realeza

Paris. Príncipe de Troya, raptó a Helena provocando la guerra de Troya

Iconografía de Paris

Se le suele mostrar en el episodio del Juicio de Paris con Hera, Atenea y Afrodita; vestido de pastor y con la manzana de oro, o con Helena, seduciéndola o raptándola. También aparece armado en la guerra, especialmente con el arco y las flechas con las que mató a Aquiles.

Mitología de Paris

Antes de su nacimiento, la madre de Paris tuvo un sueño premonitorio, en el que se veía arrojando una antorcha que incendiaba Troya. El hermanastro de Paris, Ésaco, interpretó que el niño llevaría al fin de Troya, convenciendo a su padre para acabar con el niño.

Una leyenda dice que Hécuba lo abandonó en el Ida, donde fue recogido por unos pastores que lo llamaron Alejandro ("El hombre que protege" o "El hombre protegido"), por haber sobrevivido a la montaña.

Otra leyenda dice que Príamo ordenó a su criado Agela que expusiera al niño. Durante cinco días una osa acudió a amamantar al niño. Después, Agelao, al encontrarlo vivo, lo recogió y el niño creció convirtiéndose en un hermoso y valiente pastor, que protegía los rebaños, ganándose así el apodo de Alejandro.

Hay una tercera leyenda que cuenta que, tras el oráculo, Príamo mandó inmolar a otro niño: Munipo (hijo de Cila), creyendo que éste era el hombre al que el sueño acusaba.

Sea como fuere, Paris acaba volviendo a la ciudad para sus propios juegos fúnebres, venciendo a todos sus hermanos en las competiciones hasta tener que escapar de su cólera y refugiarse junto al altar de Zeus.

Allí, su hermana Casandra, la profetisa, lo reconoció (otras leyendas dicen que, simplemente, llevaba la ropa con que fue abandonado) y su padre lo aceptó, devolviéndole sus honores.

La segunda leyenda importante de Paris es la que tiene que ver con "el Juicio": nadie en el Olimpo quería decidir a quién se debía otorgar la manzana de oro por ser más hermosa: a Atenea, Hera o Afrodita.

Fueron a verle y le intentaron convencer, ofreciéndole protección y dones: Hera, el imperio de Asia; Atenea, la prudencia y la victoria; Afrodita, el amor de Helena de Esparta. Paris falló a favor de Afrodita.

Abandonó a su hasta entonces amada ninfa Enone y salió a buscar a Helena, la más bella de las mujeres. Llegó al Peloponeso acompañado de Eneas y allí Melenao los acogió y les presentó a Helena, encargándole que atendiera a sus huéspedes mientras asistía a los funerales de Catreo en Creta.

Paris aprovechó esta confianza y enamoró a Helena. Ésta sucumbió a la belleza y los regalos de Paris y, reuniendo todos los tesoros que pudo, abandonó a su hija de nueve años Hermíone y huyó de noche con su amante.

Esto provocó la guerra entre Troya y Grecia y el combate singular entre Paris y Menelao, en el que el joven fue vencido, pero pudo escapar protegido por una nube enviada por Afrodita.

Fue en esta guerra en la que con la ayuda de Apolo, clavó una flecha en el talón de Aquiles, causando su muerte.

Paris murió a su vez por una flecha envenenada de Filoctetes, que le atravesó la ingle.

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